EL POETA DEBERÍA SER UN ROCKSTAR
EL POETA DEBERÍA SER UN ROCKSTAR Por: Carlos Reyes Ávila Si un comediante abarrota un estadio riéndose de su miseria y un cantautor llena un teatro haciendo que diez mil almas coreen el mismo verso a punto del llanto, ¿por qué el poeta contemporáneo se resigna a susurrarle a diez iniciados en una cafetería? La respuesta exige un diagnóstico sin anestesia: la poesía moderna se volvió endogámica, narcisista y aburrida. En algún punto del camino, los poetas se atrincheraron en una torre de marfil sostenida por becas, aplausos gremiales y talleres literarios donde solo se leen entre ellos. Se olvidaron de la gente. Crearon una literatura hermética, un laberinto de egos donde el lector común no encuentra un espejo, sino el desdén de quien confunde la incomprensibilidad con la profundidad. El poeta debería ser la cumbre espiritual y artística de la sociedad; una celebridad cultural capaz de convocar masas con la materia prima más poderosa de la experiencia h...








