[EL ÁRBOL Y LA CRUZ] Sobre el bautismo de la humanidad
La madera de la cruz resucita a los muertos:
bien lo sabías, Adán,
tú que a tus 932 años de vida en Hebrón
y a punto de morir, enviaste a Set, tu hijo,
a pedir el aceite de la misericordia.
El arcángel le aconsejó
mirar tres veces el Paraíso
y la primera vez vio los cuatro ríos
junto al árbol seco.
La segunda observó cómo
la serpiente enrollaba sus ansias
alrededor del tronco.
La tercera
cómo el árbol se elevaba al cielo y
en su copa alumbraba un recién nacido.
Los ángeles anunciaban la redención.
El arcángel entregó a Set tres semillas del árbol fatal
que habría de sembrar en tu lengua
para ayudarte a bienmorir.
Entonces sonreíste por vez primera
desde tu expulsión del Paraíso,
pues sabías que el hombre sería salvado.
A tu muerte surgieron de un impulso
tres árboles en Hebrón hasta tiempos de Moisés,
el cual sabiendo todo, los condujo al monte Horeb
donde se fundieron en uno solo.
De ese árbol se hizo la cruz del redentor
quien a su muerte vertió gotas de sangre
en el sepulcro de tu cráneo
y te bautizó, Adán,
como el padre de la humanidad.
Del libro CLARIDAD EN SOMBRA


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