POR MOTIVOS PERSONALES NO VOLVERÉ A REENCARNAR EN ESTE MUNDO
POR MOTIVOS PERSONALES NO VOLVERÉ A REENCARNAR
EN ESTE MUNDO
Hace más de 2,900 años que el mundo se acabó.
No dio más y sus episodios fueron cada día más repetitivos.
Su trama y argumentos se volvieron cada vez más débiles,
predecibles y melodramáticos.
Los personajes perdieron fuerza.
Las guerras ya no fueron lo mismo que antes.
Aparecieron unos cuantos tipos más o menos interesantes
como Buda, Syd Barrett & Jesucristo,
pero no pasó absolutamente nada con la humanidad
que siguió aferrada a la indolencia.
No hubo evolución, ni retroceso.
Todo fue mediocre como un refrito
mil veces retransmitido.
Incluso el humor se fue directo a la basura.
Las epidemias y el cambio climático
hicieron como que sí,
pero al final dijeron que siempre no.
La cultura de la cancelación empezó a tomar fuerza,
hasta que la apatía y la indiferencia pudo más que la neurosis.
Dios renunció a la fiesta y se fue a vivir con Nietzsche
y los dinosaurios a un departamento en los suburbios.
La fiesta terminó.
No llegó la policía ni hubo detenidos.
La televisión siguió ahí.
Facebook siguió cobrando por publicidad,
pero ya a nadie le importaba un carajo nada.
Después del fin del mundo
lo único que quedó fue el dinero
y la ignorancia.
Y no me preguntes por la fe.
Esa fue la primera en marcharse de la fiesta.



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